El caso de Javier: cuando el insomnio era solo el síntoma

 

Hace unas semanas atendí a Javier, un hombre de 46 años, metódico, responsable, de esos que suelen tener todo bajo control. Llegó a consulta porque llevaba meses sin dormir bien. No era un insomnio total, dormía, pero se despertaba varias veces, con la mente llena de pensamientos. Decía que se iba a la cama cansado y se levantaba agotado.

 

En la primera sesión gratuita me explicó que lo había probado casi todo: infusiones, rutinas de sueño, ejercicio, meditación. Nada parecía funcionar. Mientras hablaba, noté que su discurso era impecable, casi técnico, pero su cuerpo estaba en alerta constante. Le temblaban los dedos al apoyar las manos en la mesa.

 

Cuando le pregunté qué sentía antes de dormir, respondió algo que me hizo detenerme:
“Repaso el día. Todo el rato. Lo que hice, lo que no hice, lo que debería haber hecho mejor. A veces pienso que no descanso porque tengo que estar atento… por si algo se me escapa.”

 

Detrás del insomnio, apareció el patrón: una mente que no se permite descansar porque siente que, si baja la guardia, algo fallará.

 

Antes de la sesión de hipnoterapia, le envié el dosier de preparación, y sus respuestas confirmaron la raíz. No era el sueño el problema: era la ansiedad constante que le producía un trabajo en el que ya no creía, pero del que no se sentía capaz de salir. Un trabajo que, en sus palabras, “le da seguridad”, pero le quita paz.

 

Durante la sesión, trabajamos ese conflicto. Bajo hipnosis, surgieron frases que no había dicho en voz alta:
“No puedo fallar.”
“Tengo que mantenerlo todo.”
“No sé quién sería si dejara de empujar.”

 

Al liberarlas, su respiración cambió. Cuando abrió los ojos, su expresión era distinta: no de euforia, sino de alivio.

 

Una semana después me escribió para decirme que dormía de un tirón. El cambio en el sueño fue inmediato, casi radical. Pero lo más interesante vino después: poco a poco empezó a sentir más confianza, más calma al tomar decisiones. Y con esa nueva seguridad, se permitió mirar su vida desde otro lugar.

 

Meses más tarde, me contó que había hecho un pequeño giro profesional, nada drástico, pero suficiente para sentirse más libre y conectado con lo que realmente le gusta. Me dijo algo que resume bien su proceso:
“Cuando empecé a dormir, empecé a ver con claridad.”

 

A veces el cambio empieza por algo tan simple como querer dormir. Y acaba ahí donde no imaginabas: en recuperar la calma de ser tú mismo.

 

Cuando tienes la guía adecuada, las cosas se desenredan con una facilidad que sorprende. Y La hipnoterapia clínica combinada con RTT y otras herramientas, consigue ser esa guía para muchas personas.

 

Os dejos una magistral entrevista en la que el Dr. Gabor Maté explica su visión de la ansiedad.

 

Sed felices